De momento los usuarios ya se han dado cuenta que Barcelona tiene pendientes y no es ciudad llana precisamente, por lo que los puntos de recogida pegados al mar rebosan bicicletas, mientras que los pegados a la falda del Tibidabo y la sierra de Collserola están vacíos. Normal, los biciclistas verdes y modernos toman la bici arriba, se deslizan grácilmente por las avenidas descendentes del Eixample, y dejan la bici abajo. Para volver utilizan el menos ecológico pero más descansado autobús o metro, que tampoco es cuestión de ir a correr la vuelta a España.
Mientras tanto, la ciudad se llena de carriles bici, a la par que se suprimen aparcamientos (para poder colocar los dispensadores de bicis), también se eliminan carriles enteros de calles en el centro de Barcelona (quién ha visto la calle Aragón y quién la ve!) y se crean zonas peatonales a tutiplén. Vean si no la zona de Avenida Gaudí, Portal del Angel, Plaça de la Catedral. Afortunadamente, el Alcalde Hereu no ha descubierto todavía esas malditas gomas de 3M que destrozan las suspensiones de los coches y que se han colocado a diestro y siniestro en municipios alrededor de Barcelona. Todo llegará.
A lo que íbamos, un servidor trata de ejercer de ciudadano sostenible y responsable, y camina por las aceras. Hasta que el otro día noté una exhalación a mi lado (fffffffffffffuuuuuuuuuuuuuh) y de poco el manillar de una bici a todo trapo me tira por los suelos. No tuve tiempo de chillarle al individuo cuando 50 metros más abajo no atropelló a un hombre mayor de milagro.

Te paras, miras a tu alrededor y ves que las bicis van a su puñetera bola. Circulan sin casco (¿qué pasa, que si caen no se abren la cocorota como en moto?), van contra dirección cuando les apetece, circulan por calzada y acera a su conveniencia menospreciando absolutamente las más elementales reglas de tráfico y conviviencia, se saltan semáforos y provocan accidentes. ¿Es esto justo? No, no lo es. No pagan impuestos, no reciben multas y su respuesta es el incivismo. Abajo las bicis, por lo menos hasta que demuestren que pueden convivir con el resto de nosotros mortales. Señores Alcaldes que tanto os gusta regular. ¿Para cuando una Ordenanza Municipal de civismo para las malditas bicicletas?











